El Departamento de Defensa de Estados Unidos publicó un nuevo paquete de 40 archivos desclasificados sobre Fenómenos Anómalos No Identificados (UAP, por sus siglas en inglés), la categoría oficial utilizada para los reportes conocidos como ovnis. Se trata del cuarto paquete de documentos difundido por el Pentágono e incluye 14 documentos, 19 videos, cuatro archivos de audio y tres imágenes, elaborados por distintas agencias estadounidenses como el Pentágono, la NASA, la CIA, el FBI y el Departamento de Energía. Según las autoridades, el material reúne tanto registros históricos como reportes militares recientes sobre objetos cuya naturaleza aún no ha podido determinarse.

Entre los expedientes destaca un reporte elaborado en 2019 por un aviador militar que, tras 28 años de servicio, aseguró haber observado en el este de Estados Unidos un objeto que «era diferente a todo lo que había visto». De acuerdo con el informe, el objeto volaba en dirección contraria a gran velocidad y realizaba maniobras incompatibles con las capacidades conocidas de aeronaves convencionales. El análisis posterior permitió clasificarlo como un objeto de forma rectangular, aunque no logró identificar su origen.

Otro de los casos corresponde a un incidente registrado en 2020 sobre el océano Atlántico, cuando una tripulación de la Armada estadounidense detectó una intrusión en un espacio aéreo controlado. El reporte describe un objeto de color oscuro, similar al granate, con una altura estimada de entre 3.6 y 4.5 metros y una apariencia semejante a la de un globo de grandes dimensiones, aunque con deformaciones que impidieron determinar con precisión su naturaleza. Asimismo, la desclasificación incorpora un incidente ocurrido en septiembre de 2015 sobre la instalación nuclear Pantex, en Texas, donde dos oficiales reportaron un objeto que sobrevoló la zona restringida sin emitir sonido ni mostrar un sistema de propulsión visible antes de alejarse a gran velocidad.

El paquete también incorpora documentos históricos, entre ellos la transcripción de una conferencia celebrada en 1949 en Los Álamos, Nuevo México, donde científicos vinculados al Proyecto Manhattan discutieron las llamadas «bolas de fuego verdes» observadas sobre instalaciones nucleares estadounidenses. Aunque entonces se planteó que podían tratarse de meteoritos, los especialistas descartaron que coincidieran con fenómenos astronómicos conocidos, por lo que el caso permaneció sin una explicación definitiva.

El Pentágono aclaró que la publicación de estos expedientes no constituye evidencia de tecnología extraterrestre ni modifica las conclusiones de investigaciones previas. La difusión forma parte del trabajo de la Oficina de Resolución de Anomalías de Todos los Dominios (AARO), creada para recopilar y analizar reportes de fenómenos que puedan representar un riesgo para la seguridad nacional. El objetivo, señaló la dependencia, es ampliar la transparencia sobre estos casos mientras continúan las investigaciones para determinar si corresponden a tecnología convencional, sistemas experimentales u otros fenómenos aún no identificados.