El término «borrachera seca» volvió a cobrar relevancia luego de que, durante una conversación en La Casa de los Famosos México, las participantes Gemma Garoa y Karina Torres hablaran sobre las secuelas que pueden permanecer en algunas personas que dejaron de consumir alcohol. Tras escuchar el relato de Garoa sobre la experiencia de su madre durante su proceso de recuperación, Torres señaló que ese comportamiento era conocido como «borrachera seca», un concepto ampliamente utilizado en grupos de apoyo para personas con trastorno por consumo de alcohol. La conversación despertó dudas entre los espectadores sobre el significado de este término y sus implicaciones.

Aunque el término es conocido en grupos de ayuda como Alcohólicos Anónimos (AA), no constituye un diagnóstico médico reconocido. Tradicionalmente se utiliza para describir a personas que han dejado de consumir alcohol, pero que continúan presentando actitudes, pensamientos o conductas similares a las que mantenían durante su adicción, como irritabilidad, resentimiento, impulsividad, dificultad para manejar emociones o conflictos en sus relaciones personales. En los últimos años, algunos especialistas han señalado que la expresión puede resultar estigmatizante y prefieren referirse a estos síntomas como parte del proceso de recuperación o del síndrome de abstinencia prolongada (PAWS, por sus siglas en inglés), aunque este último tampoco cuenta con reconocimiento oficial en los principales manuales diagnósticos.

De acuerdo con especialistas en adicciones, dejar de consumir alcohol representa solo una parte del proceso de recuperación. El tratamiento también implica trabajar los factores psicológicos y emocionales que favorecieron el desarrollo del trastorno por consumo de alcohol, como la gestión de emociones, el estrés, las relaciones interpersonales o los hábitos de conducta. Cuando estos aspectos no se atienden, algunas personas pueden experimentar cambios de humor, frustración, aislamiento o dificultades para adaptarse a la vida sin consumir alcohol, aun cuando mantengan la abstinencia.

Dejar de consumir alcohol no implica que el proceso de recuperación haya concluido. El acompañamiento profesional y el apoyo de grupos de ayuda mutua suelen formar parte del tratamiento, por lo que la presencia de este tipo de conductas no significa necesariamente que una persona haya recaído en el consumo de alcohol, sino que aún puede enfrentar desafíos emocionales o psicológicos asociados a su recuperación.