La crisis migratoria en Ceuta dejó al menos 67 personas fallecidas por ahogamiento durante los intentos de cruce desde Marruecos, confirmó este 1 de agosto el ministro del Interior de España, Fernando Grande-Marlaska. Desde la llegada masiva registrada el 30 de julio, alrededor de 60 mil migrantes ingresaron al enclave español, de acuerdo con las autoridades de Ceuta, mientras que el Gobierno español informó que casi 48 mil ya fueron retornados a Marruecos en coordinación con las autoridades marroquíes. Madrid sostiene además que ningún migrante ha logrado acceder al territorio continental europeo.

Como parte de las nuevas medidas para evitar otro ingreso masivo, el Gobierno español comenzó la instalación de una barrera marítima inflable en la costa de Ceuta, además de reforzar la vigilancia con militares, policías, drones, embarcaciones y buzos especializados. El presidente Pedro Sánchez señaló que también se analiza fortalecer la infraestructura fronteriza con Marruecos y atribuyó la ola migratoria a las redes de tráfico de personas, que, según dijo, aprovecharon la interpretación de una reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones de migrantes interceptados en el mar.

La crisis también escaló al terreno diplomático dentro de la Unión Europea. Después de que Italia suspendiera temporalmente el acuerdo de libre circulación con España y recibiera el respaldo de Finlandia y Dinamarca, el Gobierno español respondió con una carta dirigida a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la que calificó esas reacciones como «egoístas, polarizadoras e ilegales». En el documento, Sánchez defendió que España recuperó el control de la frontera en menos de 48 horas y afirmó que las críticas de algunos gobiernos responden a «prejuicios, noticias falsas, ignorancia o intereses políticos». Asimismo, solicitó una reunión urgente de los ministros del Interior de la Unión Europea para coordinar una respuesta común.

En contraste con esas posturas, 22 de los 27 países miembros de la Unión Europea solicitaron una reunión extraordinaria para abordar la situación en Ceuta y manifestaron su respaldo a España. En una carta abierta, los gobiernos firmantes reconocieron la cooperación entre España y Marruecos para acelerar el retorno de los migrantes y plantearon activar mecanismos comunitarios que permitan apoyar a Madrid en el restablecimiento del control efectivo de la frontera exterior de la Unión Europea y prevenir nuevos cruces masivos. Por su parte, Ursula von der Leyen calificó las imágenes de Ceuta como «inaceptables», mientras que el canciller alemán Friedrich Merz respaldó las medidas españolas para impedir el ingreso irregular al continente.

Mientras la situación en Ceuta comienza a estabilizarse, las repercusiones políticas continúan. Francia reforzó la presencia policial en su frontera con España, Portugal evalúa incrementar sus controles y Estados Unidos también reaccionó al episodio. El Gobierno español insiste en que la prioridad será evitar nuevos cruces irregulares, mantener la cooperación con Marruecos y consolidar una respuesta coordinada con la Unión Europea para enfrentar una de las mayores crisis migratorias registradas en la frontera sur del continente en los últimos años.