Productores avícolas de Veracruz y Puebla alertaron por el ingreso de alrededor de 3 millones de cajas de huevo procedentes de Estados Unidos entre enero y julio de 2026, un volumen equivalente a cerca del 3 % del mercado nacional que, aseguran, fue suficiente para incrementar la oferta y presionar a la baja los precios. Jorge García de la Cadena Romero, presidente de la Asociación de Avicultores de Tehuacán, cuestionó estas compras porque México mantiene capacidad para cubrir su propio consumo: la Secretaría de Agricultura proyecta para 2026 una producción nacional de 3.55 millones de toneladas, 5.1 % superior a la obtenida en 2025.

Pero, ¿por qué preocupa la entrada de esa cantidad de huevo estadounidense? Los productores explican que el problema está en su efecto sobre un mercado que ya tiene suficiente producto nacional: al incorporarse millones de cajas adicionales, aumenta la oferta y se reducen los precios que reciben las granjas mexicanas. García de la Cadena señaló que en junio hubo puntos donde el kilo llegó a venderse hasta en 18 pesos, mientras las pérdidas del sector todavía están siendo cuantificadas. Los avicultores también han cuestionado por qué continúa entrando producto extranjero cuando el país es autosuficiente; las fuentes consultadas no identifican una decisión oficial del Gobierno mexicano que explique específicamente la importación de esos 3 millones de cajas, por lo que atribuirla a una causa concreta sin ese respaldo sería especulativo.

El impacto tiene especial relevancia en Veracruz y Puebla, donde la avicultura constituye una importante actividad económica. De acuerdo con García de la Cadena, en ambas entidades operan ocho empresas con más de 350 granjas, que en conjunto aportan más del 14 % de la producción nacional de huevo. El dirigente señaló que la región ocupa el segundo lugar nacional en producción y que, tan solo en Puebla, la cadena genera alrededor de 45 mil empleos directos y más de 200 mil indirectos; de ahí que una caída sostenida de precios pueda repercutir no solamente en las grandes empresas, sino también en empleos y actividades económicas vinculadas con las granjas.

A la afectación económica se suma una preocupación sanitaria planteada por los propios avicultores. El huevo comercializado en Estados Unidos es lavado y debe conservarse refrigerado, por lo que García de la Cadena advirtió que romper la cadena de frío durante su transporte o comercialización puede acelerar su deterioro. Los productores aseguran haber presentado al menos ocho denuncias ante autoridades como Cofepris y la Secretaría de Economía por presuntas irregularidades en el producto importado y reclaman mayor vigilancia; hasta ahora, esas acusaciones corresponden a los representantes del sector y no equivalen a una determinación oficial de que todo el huevo estadounidense incumpla las normas sanitarias mexicanas.

Ante esta situación, las organizaciones avícolas pidieron a comercios y consumidores verificar la procedencia del huevo y privilegiar el producto mexicano y regional, tanto por su frescura como por el efecto económico de la compra local. México se encuentra entre los principales productores mundiales de este alimento y registra un consumo de aproximadamente 24.8 kilogramos por habitante al año, mientras que Agricultura reportó que el precio del huevo disminuyó 7.21 % solamente durante junio; los productores sostienen que la llegada adicional de mercancía estadounidense profundizó la presión que ya enfrentaba el mercado.