A 48 horas del terremoto de magnitud 7.4 que golpeó el occidente de Colombia, el número de fallecidos aumentó a 265, mientras 3 mil 494 personas resultaron heridas y 496 permanecen desaparecidas, de acuerdo con el balance actualizado este miércoles 12 de agosto por el presidente Abelardo de la Espriella. El sismo ocurrió la mañana del lunes 10 de agosto y tuvo su epicentro en San José del Palmar, Chocó, a una profundidad aproximada de 96 kilómetros. Más de 25 mil familias han resultado afectadas y las autoridades advierten que el balance todavía puede modificarse conforme avanzan las labores de búsqueda.
La evaluación de daños también aumentó durante las últimas horas. El Gobierno reportó 11 mil 347 viviendas destruidas y 140 edificios colapsados, además de afectaciones en infraestructura educativa, sanitaria y vial. Las operaciones de emergencia permanecen concentradas en las regiones más golpeadas del occidente colombiano, mientras rescatistas trabajan dentro de las primeras 72 horas posteriores al terremoto, consideradas cruciales para encontrar personas con vida. Este miércoles todavía se reportaron rescates, entre ellos el de una mujer que fue localizada con vida entre los restos de un edificio en Pereira.
La respuesta a la ayuda internacional también cambió durante las últimas 24 horas. Después de que el Gobierno colombiano decidiera inicialmente no incorporar a la mayoría de los equipos extranjeros de búsqueda y rescate, este miércoles anunció que permitirá la participación de grupos especializados de Estados Unidos, Ecuador, El Salvador e Israel. Las autoridades aclararon que la restricción se refería a la participación de personal extranjero en los rescates y no a la recepción de ayuda humanitaria. México, por su parte, envió 19.5 toneladas de alimentos y artículos de primera necesidad, apoyo que fue agradecido públicamente por la Embajada de Colombia en México.
Ante la magnitud de la emergencia, De la Espriella anunció este miércoles una emergencia económica y la creación del denominado “Fondo Milagro”, un mecanismo con el que su gobierno pretende concentrar recursos nacionales e internacionales para financiar la reconstrucción de viviendas, hospitales, escuelas, carreteras y otras obras afectadas. El plan contempla además subsidios de arrendamiento, alivios tributarios, apoyos para el pago de servicios públicos y medidas dirigidas a comerciantes y familias damnificadas. La emergencia económica deberá pasar posteriormente por el control de la Corte Constitucional.
Las labores de búsqueda continuarán mientras se agota la llamada “ventana de vida” de las primeras 72 horas, por lo que la prioridad inmediata sigue siendo localizar a los cientos de desaparecidos antes de concentrar los esfuerzos en la reconstrucción. El gobierno también designó al geólogo David Tamayo como nuevo director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), organismo que coordina la respuesta nacional y la incorporación de equipos internacionales. Con 496 personas todavía sin localizar, el balance de víctimas continúa abierto y puede volver a aumentar durante las próximas horas.

