La inseguridad se colocó como la principal preocupación entre las personas jóvenes en México y el temor a ser víctimas de un delito también ha provocado cambios en sus actividades cotidianas. En el marco del Día Internacional de la Juventud, el INEGI informó que 62.8% de las personas de 18 a 29 años señaló la inseguridad entre los problemas que más le preocupaban, seguida de la salud, con 32.4%, y la escasez de agua, con 30.3%. Los datos corresponden a la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2025, cuya información sobre percepción se recabó entre marzo y abril de ese año.

La preocupación también se refleja en las decisiones que toman los jóvenes para evitar exponerse a la delincuencia. Según los datos difundidos por el Instituto, durante 2024, 63% de las personas de 18 a 29 años dejó de permitir que menores de edad que viven en su hogar salieran sin compañía por temor al delito; 46.6% evitó salir de noche y 43% dejó de llevar dinero en efectivo. La ENVIPE confirma que, entre la población general, permitir que menores salieran solos y salir de noche estuvieron entre las actividades que con mayor frecuencia dejaron de realizarse por temor a convertirse en víctimas de algún delito.

Aunque estos indicadores específicos de juventud proceden de la ENVIPE 2025, la información más reciente del INEGI permite conocer cómo ha evolucionado el contexto de inseguridad en las ciudades. La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) reveló que en junio de 2026 59.8% de las personas de 18 años y más consideró inseguro vivir en su ciudad, una disminución estadísticamente significativa frente al 61.5% de marzo de 2026 y al 63.2% registrado en junio de 2025. La medición abarca 91 áreas urbanas del país y tiene como población de estudio a personas mayores de edad.

La percepción tampoco afecta de la misma manera a mujeres y hombres. En junio de este año, 65.6% de las mujeres consideró inseguro vivir en su ciudad, frente al 52.6% de los hombres. Además, existen diferencias importantes dependiendo del lugar de residencia: en algunas de las ciudades analizadas la percepción de inseguridad superó el 80%, mientras otras se ubicaron considerablemente por debajo del promedio nacional. La ENSU también mide los cambios de rutinas provocados por el temor al delito, la expectativa sobre cómo evolucionará la delincuencia y la percepción sobre el desempeño de las autoridades.

En conjunto, ambos estudios permiten dimensionar el peso que mantiene la inseguridad en la vida cotidiana de la población y, particularmente, entre los jóvenes. La ENVIPE muestra que para las personas de 18 a 29 años el temor al delito no solo figura entre sus principales preocupaciones, sino que ha llevado a modificar actividades como salir de noche, portar efectivo o permitir que menores salgan solos. La ENSU, por su parte, aporta una fotografía más reciente del panorama urbano y muestra que, aunque la percepción de inseguridad disminuyó durante el último año, casi seis de cada diez adultos todavía consideran insegura la ciudad donde viven. Aunque ambas encuestas estudian poblaciones y aspectos distintos, sus resultados ayudan a observar cómo la inseguridad continúa influyendo tanto en la percepción como en las decisiones cotidianas de la población en México.