El presidente Donald Trump elevó la tensión en torno al estrecho de Ormuz este martes 18 de agosto al publicar un mapa en el que la  vía marítima aparece marcada como “nuevo territorio de Estados Unidos”, mientras descartó que existan conversaciones en curso o programadas con Irán. La publicación llegó después de que venciera el periodo de 60 días establecido para buscar un acuerdo entre Washington y Teherán y días después de que el mandatario adelantara públicamente su intención de declarar el estrecho como territorio estadounidense. La publicación de Trump, sin embargo, no modifica por sí misma el estatus jurídico internacional de la vía marítima.

Trump sostuvo además que Estados Unidos mantiene un bloqueo naval sobre Irán y aseguró que el estrecho de Ormuz fue desminado y se encuentra “abierto y operando”. Irán contradijo esa versión: autoridades iraníes sostienen que la vía permanecerá cerrada hasta que Washington cumpla las condiciones establecidas por Teherán, entre ellas el levantamiento de sanciones y el fin de las acciones militares. El tránsito marítimo continúa afectado y este martes se reportaron nuevos incidentes en la zona, por lo que no puede darse por comprobada una reapertura plena del estrecho únicamente a partir de la declaración de Trump.

La publicación ocurre además en medio del estancamiento de las negociaciones. Trump afirmó que “no hay conversaciones” en curso ni encuentros programados con Irán, pese a que integrantes de su propia administración habían hablado anteriormente de avances diplomáticos. Teherán, por su parte, mantiene que está dispuesto a dialogar, pero rechaza hacerlo bajo presión militar. El estrecho se ha convertido en uno de los principales puntos de disputa del conflicto debido a su importancia para el comercio energético mundial: antes de la guerra, por esta ruta circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas natural comercializado globalmente.

La disputa también ha involucrado a Omán, país que ha desempeñado un papel de mediador y mantiene conversaciones con Irán sobre un mecanismo para gestionar el tránsito marítimo. Un día antes, Trump amenazó con bombardear al país si interfería con los objetivos estadounidenses sobre el estrecho. Irán y Omán habían avanzado en un entendimiento sobre una ruta para el tránsito de embarcaciones, aunque todavía no habían concluido el acuerdo. La amenaza estadounidense añadió presión sobre Mascate, tradicional intermediario diplomático entre Washington y Teherán.