El encarecimiento de la turbosina, el combustible utilizado por los aviones, está modificando la operación de las aerolíneas en México: mayores costos, ajustes de frecuencias y presión sobre rutas con pocos pasajeros. Aeroméxico, Volaris y Viva acumularon pérdidas netas por 6 mil 616 millones de pesos durante el primer semestre de 2026.

¿Por qué un combustible más caro puede eliminar un vuelo?

La turbosina es para un avión lo que la gasolina es para un automóvil, pero la escala cambia por completo: cada vuelo requiere miles de litros, por lo que una variación de varios pesos por litro puede representar un aumento considerable en el costo de realizar cada viaje. El combustible constituye uno de los principales gastos de una aerolínea y se suma a otros costos como arrendamiento de aeronaves, mantenimiento, refacciones y seguros. Por eso, cuando sube la turbosina, una compañía puede intentar absorber el aumento, elevar tarifas, reducir frecuencias o destinar sus aviones a rutas donde transporta más pasajeros y obtiene mayores ingresos.

Eso ayuda a explicar lo ocurrido con la ruta Durango-Querétaro, inaugurada apenas el 1 de junio. La secretaria de Turismo de Durango, Elisa Haro Ruiz, informó que la conexión no consiguió superar el 40% de ocupación y que Volaris está redireccionando parte de sus operaciones hacia mercados más rentables. La ruta permanece suspendida sin fecha definida para regresar y el gobierno estatal mantiene conversaciones con Viva para buscar una nueva conexión, entre las posibilidades una ruta hacia el AIFA.

Así aumentó la turbosina durante 2026

Los datos del Instituto Mexicano del Transporte muestran que el mayor salto ocurrió después de febrero. El conflicto en Medio Oriente y las afectaciones al suministro internacional impulsaron los precios del petróleo y sus derivados; la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció en abril que el cierre del Estrecho de Ormuz había reducido la disponibilidad internacional y elevado el precio de la turbosina. Aunque posteriormente el combustible comenzó a bajar, se ha mantenido por encima de los niveles con los que inició 2026.

  • Enero: 10.81 pesos por litro; inició el año 3% debajo de diciembre de 2025.
  • Febrero: 11.70 pesos; aumento mensual de 8%.
  • Marzo: 17.43 pesos; salto de 48% en solamente un mes.
  • Abril: alrededor de 21 pesos por litro en promedio; 20% más que en marzo y prácticamente el doble que al comenzar el año. Durante algunas semanas el precio fue todavía mayor: ASA reportó 27.09 pesos por litro del 7 al 13 de abril.
  • Mayo: alrededor de 18 pesos; comenzó el descenso después del máximo alcanzado durante la crisis.
  • Junio: aproximadamente 15 pesos por litro, 15% menos que el mes anterior.
  • Julio: se mantuvo alrededor de 15 pesos, con una disminución mensual cercana a 1%. Es el último promedio nacional mensual publicado por el IMT que pude verificar hasta ahora.

El impacto ya aparece tanto en los resultados financieros como en la planeación de vuelos. Durante el segundo trimestre, el precio internacional de la turbosina llegó a registrar incrementos anuales de 70% a 80%, mientras Aeroméxico, Volaris y Viva cerraron el primer semestre con las pérdidas conjuntas de 6 mil 616 millones de pesos, pese a registrar ingresos récord. El Gobierno federal también reconoció en julio que las aerolíneas habían realizado ajustes en sus frecuencias por el encarecimiento del combustible. Al mismo tiempo, ASA asegura que el problema no es actualmente de falta de combustible en México: durante el primer semestre suministró 2 mil 698 millones de litros mediante 416 mil servicios y mantiene una red de 52 estaciones para garantizar el abastecimiento. Así, el efecto para los pasajeros no necesariamente aparece como una cancelación generalizada de vuelos: puede manifestarse en menos frecuencias, desaparición temporal de rutas con poca demanda o tarifas más altas. El caso Durango-Querétaro muestra precisamente esa combinación: una ruta con pocos pasajeros se vuelve más difícil de sostener cuando uno de los principales costos de operar el avión aumenta, por lo que las aerolíneas tienen incentivos para mover sus aeronaves hacia conexiones con mayor ocupación y rentabilidad.