La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) reprobó a 14 de los 18 establecimientos penitenciarios evaluados en Veracruz, al detectar deficiencias en servicios médicos, seguridad, infraestructura y condiciones de internamiento, además de extorsiones, sobornos y autogobierno en el penal de Poza Rica. De acuerdo con el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria (DNSP) 2025, difundido en octubre de 2026, el estado obtuvo una calificación promedio de 5.38 sobre 10, mientras que Tuxpan fue el centro peor evaluado, con 3.89 puntos.

El informe nacional de la CNDH examina las condiciones de los establecimientos penitenciarios mediante cinco rubros: integridad de las personas privadas de la libertad, estancia digna, gobernabilidad, reinserción social y atención a grupos con necesidades específicas. En Veracruz, la evaluación estatal resultó desfavorable en los primeros cuatro apartados, mientras que el quinto obtuvo una valoración intermedia. Las observaciones incluyen insuficiencia de personal de custodia, deficiencias en atención médica, separación inadecuada de personas procesadas y sentenciadas, así como problemas de sobrepoblación y hacinamiento.

Extorsiones, autogobierno y deficiencias en los penales

Entre los establecimientos con las calificaciones más bajas y las observaciones más relevantes del diagnóstico se encuentran:

  • Tuxpan (3.89): fue el penal peor evaluado de Veracruz, con deficiencias en distintas áreas de supervisión relacionadas con las condiciones de internamiento y el respeto a los derechos humanos.
  • Chicontepec (4.30): registró 115 personas privadas de la libertad en instalaciones con capacidad para 50, además de una evaluación desfavorable en los cinco rubros.
  • Poza Rica (4.37): la CNDH identificó autogobierno o cogobierno, presencia de actividades ilícitas y cobros por extorsión y sobornos. También documentó hacinamiento, sobrepoblación, deficiencias médicas y problemas de alimentación. El centro tenía 320 internos para 241 espacios.
  • Pacho Viejo, Xalapa (5.10): presentó hacinamiento, sobrepoblación, deficiencias en servicios de salud, alimentación, higiene e infraestructura, así como insuficiencia de custodios y actividades ilícitas. Albergaba a 1,360 personas en instalaciones con capacidad para 898.

Sobrepoblación y condiciones de internamiento

Las cifras del diagnóstico muestran que varios establecimientos operaban por encima de su capacidad. En Jalacingo se registraron 294 personas para 144 espacios, mientras que Pánuco albergaba a 129 internos en instalaciones para 67 y Tantoyuca tenía 211 personas para una capacidad de 151. En Pacho Viejo, la población excedía en 462 personas los espacios disponibles. Las observaciones de la CNDH también abarcaron deficiencias en instalaciones médicas, mecanismos de quejas, prevención de incidentes violentos, programas educativos y atención a personas con discapacidad y otros grupos con necesidades específicas.

De los 18 establecimientos supervisados, únicamente cuatro alcanzaron una calificación de seis puntos o más: Zongolica (6.42), Tantoyuca (6.15), Acayucan (6.12) y Jalacingo (6.00). Sin embargo, estos centros también presentaron observaciones en distintos rubros. El diagnóstico colocó a Veracruz con una evaluación estatal reprobatoria y señaló deficiencias en las condiciones de gobernabilidad, seguridad y reinserción social de su sistema penitenciario.