Fe, tradición y romería: Xalapa vive el 12 de diciembre

Desde la madrugada, el sonido de las campanas, las mañanitas y el paso constante de peregrinos marcaron la jornada en Xalapa. Miles de fieles provenientes de distintos puntos de Veracruz y del país acudieron a la Basílica Menor de Nuestra Señora de Guadalupe para rendir homenaje a la Virgen en una de las celebraciones religiosas más importantes del año.

Las actividades religiosas comenzaron desde la medianoche del viernes, cuando se entonaron las tradicionales Mañanitas. A lo largo del día, se celebraron misas de manera continua, con una frecuencia aproximada de cada 40 minutos, para atender la alta afluencia de fieles.

En las escalinatas y alrededores del recinto religioso, cientos de peregrinos aguardaban su turno para ingresar y acercarse a la imagen de la Virgen. Entre los asistentes se encontraban estudiantes del Seminario de Xalapa, quienes ofrecían a la venta galletas con el objetivo de recaudar fondos para cubrir gastos de la institución y apoyar la continuidad de sus estudios.

La celebración del 12 de diciembre no solo congrega a la romería religiosa, sino que también da paso a la instalación de numerosos puestos de comida, juegos y venta de diversos productos, los cuales se colocan año con año en las inmediaciones de la basílica y en las calles aledañas. Cientos de comerciantes llegan a Xalapa durante las vísperas de esta festividad para ofrecer sus productos al público.

En esta ocasión, se observó una notable presencia de comerciantes provenientes de estados como Tlaxcala, Puebla e Hidalgo, en comparación con los vendedores locales y estatales. Uno de los factores que explica esta situación es la antigüedad de muchos comerciantes foráneos, algunos de los cuales cuentan con más de 20 años participando en esta festividad. Otros, en cambio, llegan por primera vez con la expectativa de integrarse a la tradicional celebración.

Además, Rafael Díaz, habitante de la zona del Dique y comerciante, señaló que la menor participación de vendedores locales también responde a una falta de interés por parte de algunos comerciantes de la ciudad.

Ya sean locales o foráneos, los comerciantes prestan sus servicios a la población xalapeña y a los visitantes, convirtiendo esta congregación en una especie de feria popular que ofrece opciones de entretenimiento, fomenta la convivencia comunitaria y genera un importante derrame económico en la zona durante estas fechas.