Cuando la extradición dejó de ser suficiente

El traslado de 37 jefes y operadores del narcotráfico mexicano a Estados Unidos, realizado esta semana, no fue un hecho aislado ni improvisado. Se trata de la tercera entrega masiva de líderes criminales en menos de dos años y consolida una táctica inédita entre ambos países que, aunque efectiva, ha abierto un debate legal y político sin precedentes.

Desde febrero de 2024, y sobre todo en 2025, México ha enviado 92 criminales de alto impacto a cortes estadounidenses mediante un mecanismo legal que no se considera extradición. El término sigue sin consenso: traslado, envío, expulsión. Lo cierto es que el mecanismo ha permitido destrabar procesos judiciales que llevaban más de una década congelados.

¿Qué pasó y por qué ahora?

El operativo más reciente se realizó bajo acuerdos de colaboración bilateral y con la garantía de que no se solicitará la pena de muerte. El secretario de Seguridad Federal, Omar Garcia Harfuch, fue quien anuncio que los 37 detenidos fueron trasladados vía aérea desde el Aeropuerto Internacional de Toluca a distintas ciudades estadounidenses: Washington, Houston, Nueva York, Pensilvania, San Antonio y San Diego.

La razón central detrás de esta estrategia es clara: el colapso del modelo tradicional de extradición. Durante años, abogados defensores y redes de corrupción dentro del Poder Judicial lograron frenar solicitudes estadounidenses mediante amparos sucesivos. Algunos casos, como el de los hermanos Miguel y Omar Treviño Morales (Z-40 y Z-42), líderes de Los Zetas, permanecieron estancados más de diez años.

Frente a ese bloqueo, el Gobierno mexicano optó por una vía distinta, la cual, según las autoridades, está sustentada en la Ley de Seguridad Nacional y el artículo 89 constitucional, que faculta al Ejecutivo a preservar la seguridad nacional cuando existen riesgos para la estabilidad del país.

El sustento legal: entre la ley y el vacío

La operación se activó después de que el Gobierno de Estados Unidos, a través de una solicitud formal y por escrito, solicitara la intervención, amparándose en la Convención de Palermo de la ONU, que combate la delincuencia organizada transnacional. El entonces fiscal general Alejandro Gertz Manero fue claro: no eran extradiciones, sino de un procedimiento excepcional motivado por razones de seguridad.

Del lado estadounidense, la primera entrega se justificó bajo la Orden Ejecutiva 14157, firmada por el presidente Donald Trump en su segundo mandato, mediante la cual varios cárteles mexicanos fueron clasificados como organizaciones terroristas. Esta designación elevó la presión política y jurídica sobre México en un contexto marcado por el tráfico de fentanilo y la crisis de opioides en Estados Unidos.

La lista: quiénes son los 37 trasladados

Entre los detenidos enviados en esta tercera entrega destacan figuras clave de los principales grupos criminales del país:

  • Ricardo González Sauceda, “El Ricky”, líder regional del Cártel del Noreste, vinculado a ataques contra el consulado estadounidense en Nuevo Laredo.
  • Armando Gómez Núñez, “Delta 1”, jefe de Los Deltas, brazo armado del CJNG y colaborador cercano del entorno de El Mencho.
  • Pedro Inzunza Noriega, “El Señor de la Silla”, operador histórico de los Beltrán Leyva y padre de uno de sus antiguos líderes.
  • Juan Pablo Bastidas Erenas, “Payo Zurita”, operador logístico del mismo cartel.
  • Daniel Alfredo Blanco Joo, “El Cubano”, operador del Cártel del Pacífico y objetivo prioritario del FBI.

La lista completa incluye 37 nombres, entre ellos jefes regionales, operadores financieros, sicarios y enlaces logísticos de organizaciones como el CJNG, Cártel de Sinaloa (Los Chapitos y la facción del Mayo Zambada), Beltrán Leyva, Los Zetas, Cártel del Noreste y Los Caballeros Templarios. En conjunto, se trata de una de las mayores desarticulaciones simultáneas del liderazgo criminal mexicano.

@claudia_aguirre07

🚨 #ÚltimaHora 🇲🇽🤝🇺🇸 37 criminales de alto impacto fueron trasladados de México a Estados Unidos. Eran generadores de violencia, hoy ya no están en las calles ni en los penales del país. 🔒 Salieron del Altiplano ✈️ Trasladados en 7 aeronaves militares ⚖️ Enfrentarán la justicia en EE. UU. Con este operativo, ya son 92 capos enviados al vecino país en esta administración. Menos impunidad. Menos violencia. Más cooperación internacional. #Seguridad #México #EEUU #CrimenOrganizado

♬ sonido original – Claudia Aguirre

Antes y después: los otros envíos

En febrero de 2024, México envió a 29 capos, entre ellos Rafael Caro Quintero, reclamado desde hace 40 años por el asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena, así como líderes de Los Zetas, el CJNG y La Familia Michoacana.

En agosto de 2025, se concretó una segunda entrega de 26 criminales, incluidos Servando Gómez “La Tuta”, Abigael González Valencia “El Cuini” y Juan Carlos Félix Gastélum, yerno del Mayo Zambada.

El contexto político de 2025: presión, frontera y seguridad

Las entregas ocurren en un momento de alta tensión bilateral. En Estados Unidos, Donald Trump cumple su segundo mandato con una retórica dura contra México, amenazando incluso con incursiones unilaterales para combatir a los cárteles. En respuesta, la presidenta Claudia Sheinbaum ha reforzado la militarización de la frontera, intensificado operativos internos y acelerado la cooperación judicial.

Para el Gobierno mexicano, los traslados son un mensaje doble: hacia Washington, muestran voluntad de colaboración; hacia el interior, buscan debilitar estructuras criminales y mostrar un rompimiento con prácticas de impunidad judicial. Sin embargo, expertos advierten que el precedente legal es difuso y que el debate sobre soberanía, debido proceso y límites del Ejecutivo apenas comienza.

Un mecanismo eficaz, pero incómodo

Los traslados han demostrado ser más rápidos y efectivos que la extradición tradicional, pero han dejado preguntas abiertas: ¿es posible aplicar este modelo sin modificar la ley?, ¿hasta dónde llega el alcance del Ejecutivo?, ¿qué papel juega un Poder Judicial señalado reiteradamente por corrupción?

Por ahora, lo único indiscutible es el dato: nunca antes México había enviado a tantos líderes del narcotráfico a Estados Unidos en tan poco tiempo. En el complejo tablero de la seguridad regional, estos últimos años han quedado marcados como las épocas en que la extradición dejó de ser el camino principal y fue reemplazada por una figura sin nombre, pero con consecuencias profundas.