Polémica por contenidos e intento de resistencia: así se gestó el despido de Marx Arriaga

Marx Arriaga, exdirector general de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), fue destituido tras un conflicto interno por el contenido de los libros de texto gratuitos, mantenerse atrincherado en su oficina durante días y firmar decenas de plazas para docentes antes de salir. La controversia ha girado en torno a errores y cambios exigidos en los libros de texto, su reemplazo en la SEP y las reacciones que ha enfrentado desde su salida hasta su llegada a Chihuahua. 

Cronología de los hechos

El viernes 13 de febrero, Marx Arriaga fue destituido de su cargo como director de Materiales Educativos de la SEP, una posición que ocupaba desde el sexenio pasado y que lo colocó en el centro de la elaboración de los nuevos Libros de Texto Gratuitos bajo la llamada Nueva Escuela Mexicana.

Tras no aceptar inicialmente la decisión, Arriaga se atrincheró en su oficina durante casi 100 horas, exigiendo que su despido fuera formalizado con un documento conforme a las normas laborales, argumentando que hasta no recibirlo no dejaría el cargo. Durante esos días, difundió mensajes públicos desde la dependencia y presentó su resistencia como defensa de sus principios sobre la educación pública. 

Finalmente, la SEP entregó el oficio de despido y Arriaga dejó las instalaciones de la dependencia; en su lugar fue nombrada Nadia López García, pedagoga y poeta indígena, como nueva titular de la Dirección General de Materiales Educativos.

La razón de su destitución 

De acuerdo con documentos oficiales, uno de los principales desencuentros internos se originó porque Arriaga se negó a eliminaro  modificar al menos 192 contenidos de estos libros, pese a que autoridades de la SEP lo solicitaron. Entre los temas señalados estaban capítulos relacionados con eventos históricos como la matanza de Tlatelolco y la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, además de contenidos de apoyo pedagógico. 

La discrepancia con la titularidad de la SEP, además de debates por inclusión de mujeres, pueblos originarios y perspectivas contemporáneas, convirtió al funcionario en un punto de tensión política educativa. 

Acusaciones posteriores

Además de las diferencias pedagógicas, en las horas posteriores a su salida se difundieron en medios versiones de que, antes de dejar el cargo, Arriaga autorizó la firma de 105 plazas para profesores que laboraban bajo contrato por honorarios, movimiento que fue visto por algunos sectores como un “regalito” a sus colaboradores cercanos antes de marcharse.

Ya fuera de la Secretaría, su arribo a Ciudad Juárez, Chihuahua, fue marcado por protestas y abucheos. Grupos de manifestantes lo recibieron con consignas como “¡Fuera Arriaga!” y “¡Los libros no son tuyos!”, expresando su desacuerdo con los contenidos que él impulsó en los libros de texto y con su gestión en general. 

En medio de los reclamos públicos, Arriaga ha señalado que muchas de las críticas provienen de sectores conservadores y ha negado categóricamente que él o sus colaboradores hayan solicitado beneficios o favores indebidos durante su gestión

El legado de los libros 

El caso de Marx Arriaga no se limita a su despido y atrincheramiento, sino que expone tensiones profundas en torno al contenido de los libros de texto gratuitos, que en los últimos años fueron objeto de debate por supuestos errores, sesgos ideológicos y discrepancias entre autoridades educativas, docentes y sectores de la sociedad.

Aunque la SEP ha reiterado que los libros no cambiarán fundamentalmente y que forman parte de la transformación educativa, las diferencias internas y la resistencia a algunas modificaciones llevaron al choque directo con Arriaga y, finalmente, a su salida del puesto.