La violencia volvió a intensificarse en Chilapa, Guerrero, tras una nueva escalada en los enfrentamientos entre los grupos criminales conocidos como Los Ardillos y Los Tlacos, una disputa que en los últimos días dejó personas heridas, comunidades desplazadas y operativos de seguridad federales en distintas zonas de la región Montaña Baja del estado.
De acuerdo con reportes oficiales y medios nacionales, los enfrentamientos armados ocurrieron principalmente en comunidades rurales de Chilapa y José Joaquín de Herrera, donde habitantes denunciaron ataques, bloqueos y presencia de grupos armados. Autoridades confirmaron el desplazamiento de decenas de familias, mientras organizaciones locales y reportes periodísticos señalaron que la cifra podría superar las mil personas desplazadas en distintas comunidades afectadas por la violencia.
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, junto con fuerzas federales y estatales, desplegó operativos en la región tras los enfrentamientos. El Gobierno federal informó que elementos del Ejército, Guardia Nacional y autoridades estatales mantienen presencia permanente en Chilapa para evitar una expansión de la violencia y garantizar el retorno de familias desplazadas.
La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que parte de las personas desplazadas ya comenzaron a regresar a sus comunidades y afirmó que personal de la Secretaría de Gobernación permanece en la zona para atender la situación. No obstante, habitantes y organizaciones civiles continúan denunciando condiciones de inseguridad y temor ante posibles nuevos ataques.
En medio de la crisis, autoridades y medios nacionales retomaron nuevamente el historial criminal de Los Ardillos, un grupo que opera principalmente en la región centro y montaña de Guerrero y que durante años ha sido señalado por actividades relacionadas con extorsión, control territorial, narcotráfico y violencia contra comunidades rurales.
La Jornada documentó además que la violencia atribuida a Los Ardillos ha provocado durante años desplazamientos forzados, desapariciones y control armado sobre distintas comunidades indígenas y rurales de Guerrero. El medio señaló que la región mantiene una crisis prolongada de seguridad donde grupos criminales disputan control territorial ante una limitada presencia institucional.
En los últimos días también fueron recuperados cuerpos en algunas de las comunidades afectadas por los enfrentamientos, mientras continúan operativos de búsqueda y patrullajes de seguridad en caminos rurales y zonas serranas de Chilapa.
Aunque el Gobierno federal descartó hasta ahora una expansión generalizada de la violencia hacia otras regiones del estado, habitantes de la zona advierten que la situación en Chilapa refleja una crisis de seguridad persistente en Guerrero, marcada por desplazamientos forzados, control criminal y enfrentamientos armados que continúan afectando a comunidades enteras.
