Dos terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 sacudieron la tarde del miércoles el norte de Venezuela, dejando al menos 188 muertos, 1,520 heridos y 157 desaparecidos, de acuerdo con el más reciente balance oficial del gobierno venezolano. Los sismos ocurrieron con pocos segundos de diferencia y se sintieron con fuerza en Caracas y varias ciudades del centro y norte del país, provocando el colapso de edificios y graves daños a la infraestructura.
La Guaira, ciudad costera cercana a Caracas, ha sido identificada como la zona más afectada y fue declarada “zona de desastre” por las autoridades. También se reportan daños importantes en la capital venezolana y en otras localidades del litoral central. Según el gobierno, más de 250 estructuras resultaron destruidas o sufrieron daños severos y al menos 2,227 familias han sido afectadas por la emergencia.
Las labores de búsqueda y rescate continúan entre los escombros, donde equipos de emergencia han logrado localizar a más de 200 personas atrapadas. Los terremotos fueron seguidos por al menos una veintena de réplicas, lo que ha complicado las tareas de rescate y obligado a miles de personas a permanecer fuera de sus viviendas por temor a nuevos derrumbes. Además, se han reportado afectaciones en el suministro de electricidad, agua y servicios de transporte en varias regiones del país.
Ante la magnitud de la tragedia, Venezuela decretó el estado de emergencia y comenzó a recibir ayuda internacional de países como Estados Unidos, México, España y Qatar, además del apoyo de organismos como Naciones Unidas. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) advirtió que el número de víctimas podría aumentar significativamente conforme avancen las labores de búsqueda y se tenga acceso a las zonas más afectadas.



