¿Qué es y por qué es importante erradicarla?
La pobreza laboral se presenta cuando el ingreso obtenido por el trabajo no alcanza para cubrir algo tan básico como la alimentación de todos los integrantes del hogar. En muchos casos, las familias logran sostenerse no solo con lo que ganan, sino gracias a remesas, apoyos o programas sociales que complementan ese ingreso insuficiente.
Este problema se convierte en un círculo difícil de romper: la falta de recursos limita el acceso a una alimentación adecuada, educación, transporte y otras condiciones necesarias para mejorar las oportunidades laborales. Así, las personas quedan atrapadas en una dinámica que les impide avanzar.
Las consecuencias de la pobreza laboral no solamente afectan a las familias directamente involucradas, sino que también impactan en el desarrollo social y económico del país. Garantizar un salario digno no solo mejora la calidad de vida, también impulsa la productividad y fortalece el bienestar colectivo.
Indicadores de 2025
La pobreza laboral en México mostró una ligera disminución durante 2025, de acuerdo con el análisis del INEGI. El porcentaje de personas cuyo ingreso laboral es insuficiente para adquirir la canasta alimentaria pasó de 35.1% en el tercer trimestre de 2024 a 34.3% en el mismo periodo de 2025, lo que representa una variación anual de 0.8 puntos porcentuales a la baja.
Este análisis refleja la capacidad del salario para cubrir necesidades alimentarias básicas y se publica cada trimestre. Aunque el porcentaje nacional de pobreza laboral se redujo, la mejora no fue uniforme: mientras que las zonas urbanas registraron un descenso de 30.7% a 30.2%, el ámbito rural prácticamente se mantuvo sin cambios, en 48.4%, lo que sigue evidenciando rezagos estructurales tanto en ingresos como en oportunidades productivas.
En entidades como Guerrero, Chiapas y Oaxaca, los niveles de pobreza laboral continúan siendo los más altos del país, superando el 55%. Estos indicadores responden a factores históricos y geográficos, como altos niveles de informalidad, baja productividad y poco acceso a trabajos formales y bien remunerados.
Entre el tercer trimestre de 2024 y el mismo periodo de 2025, la pobreza laboral disminuyó en 24 entidades. Las reducciones más notables se observaron en Tlaxcala (-5.6 pp), Aguascalientes (-5.2 pp) e Hidalgo (-4.5 pp). Por el contrario, las entidades con mayor incremento en este indicador fueron San Luis Potosí (+5.5 pp), Veracruz (+3.1 pp) y Durango (+2.4 pp).
El ingreso laboral real per cápita (pesos constantes del primer trimestre de 2020) presentó un ligero decremento anual de 0.1%, pasando de 3,346.45 a 3,344.22 pesos mensuales. En el contexto urbano, el ingreso real disminuyó 1.1%, al pasar de 3,808.91 a 3,768.11 pesos. En contraste, en el ámbito rural se observó un aumento marginal de 0.1%, subiendo de 1,912.81 a 1,914.07 pesos al mes.
A nivel estatal, 21 entidades registraron incrementos en su ingreso laboral real. Los mayores avances se observaron en Sonora, Querétaro y Jalisco; mientras que los retrocesos más significativos ocurrieron en San Luis Potosí, Estado de México y Veracruz.
El ingreso laboral real promedio de la población ocupada fue de 7,472 pesos mensuales. Al desagregar por sexo, los hombres percibieron un promedio de 8,137.40 pesos, mientras que las mujeres obtuvieron 6,519.53 pesos, es decir, una diferencia de 1,617.87 pesos, lo cual refleja una brecha salarial persistente.
La diferencia entre trabajo formal e informal también es notable: mientras la población ocupada formal obtuvo un ingreso promedio de 10,573 pesos, quienes se encuentran en el sector informal percibieron 5,237 pesos. En términos anuales, el ingreso formal presentó una ligera caída, mientras que el ingreso informal creció 4.4%.
Indicadores en Veracruz
En el caso específico de Veracruz, la pobreza laboral aumentó durante el tercer trimestre de 2025 respecto al mismo periodo de 2024, pasando de 46.8% a 49.9%, lo que implica un incremento de 3.1 puntos porcentuales.
Finalmente, la masa salarial real total disminuyó anualmente en 14.3%, al pasar de 17,994.99 millones de pesos a 15,420.38 millones de pesos, reflejando un debilitamiento del poder adquisitivo agregado de la población ocupada.




