La Carrera de Melones de Xalapa celebró su edición número 22 este 15 de septiembre en el barrio de Xallitic, donde 230 melones registrados compitieron en el puente de Xallitic con una pendiente de aproximadamente 150 metros, sobre la calle Doctor Rafael Lucio. Niños, jóvenes y adultos participaron en la actividad, que se realiza cada año como parte de las celebraciones previas al Grito de Independencia y mantiene la inscripción gratuita y sin fines de lucro.

Antes de llegar al “melodromo”, los participantes se forman para inscribirse, algunos también caracterizan su fruta para competir en “El melón más guapo”, dividido en categorías infantil y general. Una vez concluido el concurso, los adornos se retiran y los melones comienzan a descender por la pendiente en diferentes rondas; durante el recorrido no pueden ser tocados ni pateados para modificar su trayectoria y aquellos que alcanzan la meta avanzan hasta definir los primeros lugares. La organización estableció un límite de participantes para evitar que las competencias se prolongaran y mantener el carácter familiar de la jornada.

La premiación incluyó los tres primeros lugares de la competencia y las categorías de “El melón más guapo”.  Los premios fueron aportados en vales por los patrocinadores, que en su mayoría son comercios locales y consistieron en productos y servicios como café, chocolates, cenas, helados y otros obsequios; de acuerdo con José Ramón Nevárez, integrante de la organización, algunos ganadores pudieron reunir alrededor de 80 regalos. Para Frida Correa, también organizadora del evento, la cantidad de asistentes no es lo fundamental: “Siempre es muy bonito ver, así sea 60, 20, 200 personas, venir a jugar y a divertirse, a rodar melones, a decorarlos, a gritar y a pasar un buen rato”.

Nevárez y Correa señalaron que la organización ha crecido de manera orgánica y que incluso hay personas que llegan el mismo día para ofrecerse como voluntarias. Correa destacó además la importancia de conservar actividades en las que puedan coincidir diferentes generaciones, particularmente después de la pandemia: espacios donde familias, jóvenes y niñas y niños puedan reunirse y convivir sin depender de dispositivos electrónicos. La organización tampoco mide el resultado de la carrera por el tamaño de la convocatoria. “Si vienen uno, dos, cien o diez mil , es igual de hermoso”, explicó Nevárez durante la entrevista.

Un origen incierto

La carrera se remonta a 2004, aunque su origen no está completamente definido. La versión recogida con mayor frecuencia señala que un grupo de jóvenes pretendía realizar un falso documental sobre una supuesta tradición xalapeña en la que melones “entrenados” competían cuesta abajo; aprovecharon el cierre de las calles por las fiestas patrias para hacer rodar las frutas y la reacción de quienes observaron la escena llevó a repetir la actividad hasta convertirla en una competencia. Nevárez, sin embargo, explicó que entre los propios organizadores sobreviven otras versiones: una cuenta que unos jóvenes simplemente hicieron rodar tres melones y las personas que observaban comenzaron a apostar por ellos; otra atribuye el origen a vendedores que transportaban melones hacia el mercado Jáuregui y veían cómo las frutas rodaban cuando caían en la pendiente. “Realmente ni siquiera nosotros estábamos seguros de cómo empezó”, reconoció. Veintidós años después, el origen permanece entre versiones, pero la carrera continúa realizándose cada 15 de septiembre en Xallitic y se ha convertido en un espacio de convivencia entre generaciones en la que al paso de los años, cientos de xalapeños y alguno que otro turista, se reunen en Xallitic para compartir los diseños creativos y disfrutar de la competencia.