Una violenta riada golpeó este miércoles 26 de agosto el norte de Nepal y dejó al menos 157 personas muertas y cientos sin localizar, además de comunidades aisladas y graves daños en carreteras, puentes e instalaciones hidroeléctricas. El desastre afectó principalmente al distrito de Rasuwa, fronterizo con el Tíbet, donde resultaron golpeadas localidades como Timure y Syabrubesi, así como la zona fronteriza de Rasuwagadhi; posteriormente la crecida avanzó por los ríos Bhote Koshi y Trishuli hacia otras áreas. Del lado chino, las autoridades reportaron tres muertos y 265 desaparecidos, elevando el balance conjunto a 160 fallecidos y cerca de 800 personas sin localizar.
¿Qué es una riada y qué la provocó?
Una riada es una crecida repentina y violenta de un río o cauce, capaz de arrastrar grandes cantidades de lodo, rocas y escombros en pocos minutos. De acuerdo con la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal (NDRRMA), alrededor de las 8:40 horas se produjo un desprendimiento en una zona glaciar situada aproximadamente 20 kilómetros al noreste del paso de Rasuwagadhi, que desencadenó una corriente de lodo y sedimentos hacia el río Lhende; posteriormente alcanzó el Bhote Koshi. Inicialmente se habló de un posible terremoto, pero el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) revisó el evento y determinó que las señales registradas correspondían a un gran deslizamiento de tierra, no a un sismo. Las autoridades continúan estudiando el origen exacto del desastre.
La fuerza del agua provocó graves daños a la infraestructura de las zonas afectadas. De acuerdo con el balance actualizado de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal, 80 puentes resultaron dañados
- 35 vehiculares
- 45 colgantes
- además de unos 40 kilómetros de carreteras asfaltadas.
Las afectaciones han dejado comunidades aisladas y dificultado el acceso de los equipos de emergencia. La riada también alcanzó infraestructura energética, incluidos proyectos hidroeléctricos y una subestación eléctrica, provocando interrupciones en el suministro de algunas zonas.
El Gobierno de Nepal declaró las zonas afectadas como área de desastre durante tres meses y movilizó al Ejército, la Policía y equipos de emergencia, además de helicópteros militares y privados para las operaciones de búsqueda y evacuación. Según el último balance disponible de la NDRRMA, 209 personas habían sido rescatadas: 93 por tierra y 116 mediante operaciones aéreas. El Ejecutivo ordenó atención médica gratuita para los heridos, alojamiento y alimentación para los damnificados, apoyo inmediato a las familias de las víctimas y trabajos urgentes para recuperar carreteras, electricidad, agua potable y telecomunicaciones. El primer ministro Balendra Shah aseguró que la prioridad del gobierno es salvar a los heridos, localizar a los desaparecidos y atender a las comunidades afectadas.

