Un terremoto de magnitud 7.4 sacudió el occidente de Colombia el lunes 10 de agosto a las 7:34 horas, con epicentro en el municipio de San José del Palmar, departamento del Chocó, a unos 82 kilómetros de profundidad. Hasta la actualización de este martes 11 de agosto, autoridades y organismos locales reportan al menos 224 personas fallecidas, más de mil 300 heridas y cientos de desaparecidas; solo en Cali, el presidente Abelardo de la Espriella informó de 188 personas sin localizar. Las labores de búsqueda continúan en edificios colapsados, mientras las autoridades advierten que el balance todavía puede aumentar.
Los mayores daños se concentran en al menos cuatro departamentos del occidente y suroccidente colombiano. Pereira, en Risaralda, registra hasta ahora 73 fallecidos y es una de las zonas con mayor número de víctimas; también hay severas afectaciones en Cali, Valle del Cauca; Manizales, Caldas; Quibdó y San José del Palmar, Chocó, además de daños en otras localidades del Eje Cafetero. En Chocó, donde se localizó el epicentro, se reportan al menos 13 muertos y más de un centenar de heridos. El sismo provocó además el colapso de edificios, daños en miles de viviendas, hospitales y escuelas, cierres temporales de aeropuertos y bloqueos carreteros por derrumbes y caída de rocas.
El presidente Abelardo de la Espriella, quien apenas había asumido el cargo el 7 de agosto, declaró la situación de Desastre Nacional, instaló un Puesto de Mando Unificado en Bogotá y distribuyó integrantes de su gabinete en las regiones más afectadas. Desde el terremoto ha visitado Quibdó y Pereira, coordinado acciones con gobernadores y alcaldes y dejado al comandante del Ejército en Chocó como enlace con las autoridades nacionales. En Cali se desplegaron más de mil 600 integrantes de cuerpos de bomberos, Cruz Roja, equipos especializados de búsqueda y rescate, policías y militares, mientras en Pereira y Cali se establecieron medidas de seguridad nocturna para facilitar los operativos.
La emergencia también provocó una amplia oferta de ayuda internacional, aunque Colombia decidió por ahora no solicitar equipos extranjeros de búsqueda y rescate, argumentando que cuenta con personal nacional desplegado y que requiere principalmente insumos y asistencia económica. Estados Unidos comprometió 15.5 millones de dólares y es hasta ahora el país cuya asistencia especializada ha sido aceptada; China, México, Chile, El Salvador y organismos como la ONU también ofrecieron personal y recursos. El presidente salvadoreño Nayib Bukele informó que, tras conocer la decisión colombiana, su país enviará 100 toneladas de ayuda humanitaria, pero no especialistas.
México mantiene listo el operativo “Agrupamiento Cali”, integrado por 255 militares, entre especialistas en búsqueda y rescate, personal médico y de sanidad y binomios caninos. El contingente contempla además cuatro toneladas de medicamentos, 8.4 toneladas de herramientas y equipo de rescate, 8 mil 798 despensas y 13 mil 890 canastas alimentarias, además de equipos de comunicación, generadores y tiendas de campaña. La presidenta Claudia Sheinbaum informó que México se encuentra preparado para desplegar la ayuda, pero permanece a la espera de una solicitud formal del gobierno de Abelardo de la Espriella para iniciar el traslado hacia Colombia.

